• No obstante, es sabido que existe una cultura de discriminación en las escuelas, por ejemplo, en Turquía, donde se ha prohibido a los alumnos conmemorar las fiestas cristianas y desde donde llegan quejas sobre el adoctrinamiento islámico en las escuelas 7 . • El impacto de la mencionada emigración masiva, desencadenada por el recrudecimiento de la violencia que incluye la persecución de los cristianos, ha sido especialmente grave para los niños. Los países subsaharianos, como Sudán, han registrado niveles récord de niños que sufren escasez extrema de alimentos 8 . África La situación de los cristianos en África ha empeorado desde agosto de 2022, y la militancia islamista se ha convertido en la principal causa de preocupación. En el período examinado, la violencia yihadista e insurgente sigue presente en el África subsahariana. Los cristianos no son las únicas víctimas de los conflictos armados en estas regiones, pero sí los que más tienden a ser atacados de forma desproporcionada por los milicianos. La mayor parte de la actividad terrorista islamista se desarrolla en la región del Sahel —especialmente en Burkina Faso, Malí, Níger y Nigeria—, pero también en Mozambique. Además del extremismo religioso, hay otros factores que impulsan la violencia, como las diferencias sectarias y étnicas, los conflictos por las tierras, la escasez de recursos, la debilidad de los gobiernos nacionales, los movimientos separatistas y las alianzas entre redes yihadistas transnacionales y bandas criminales 9 . Los grupos terroristas e insurgentes han atentado contra las autoridades del Estado, así como contra civiles de distintas confesiones. Sin embargo, los datos demuestran que los cristianos son especialmente vulnerables a los ataques y que es más probable que sean objetivo de extremistas, sobre todo en países o regiones donde son minoría, como el norte de Burkina Faso, Mozambique y el norte de Nigeria 10 . En Burkina Faso y Mozambique, la insurgencia islamista 11 ha causado miles de muertos y millones de desplazados. Los extremistas han atacado específica y repetidamente a las comunidades cristianas de ambos países, separándolas de sus vecinos musulmanes y obligándolas a abandonar sus pueblos. En Burkina Faso, los territorios controlados por los grupos yihadistas se han ampliado y en la actualidad abarcan alrededor del 40% del país. Las mujeres cristianas son especialmente vulnerables a la violencia sexual de los terroristas 12 . En Sudán, un golpe de Estado en octubre de 2021 y la guerra civil que estalló en abril de 2023 han erosionado todos los avances anteriores en materia de libertad religiosa. Se han confiscado edificios eclesiásticos para uso militar y las comunidades cristianas han sido blanco directo del ejército 13 . En Nigeria, en las regiones septentrionales y el Cinturón Medio, Boko Haram, Estado Islámico-Provincia del África
Francisco Faustino huyó de su pueblo en Pemba, Mozambique, tras ser atacado por yihadistas: «En el primer ataque, dos personas fueron brutalmente decapitadas y las casas fueron incendiadas. El segundo ataque, a finales de octubre de 2020, fue más violento; los insurgentes permanecieron en la ciudad más de dos meses. Vagábamos por el bosque, intentando conseguir agua». Desde entonces ha recibido ayuda de un programa de la Iglesia respaldado por ACN.
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