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Evangelización en la parroquia rural de “Nuestra Señora del Rosario” en Manica.

producido con frecuencia ataques sistemáticos contra cristianos y comunidades cristianas. En algunos casos, los yihadistas separaron a los cristianos de los musulmanes y ejecutaron a los primeros. Tras una relativa calma en 2023, la violencia volvió a aumentar en 2024, año en que el número de desplazados internos –según la Matriz de Seguimiento del Desplazamiento de la OIM– superaba los 716.000. Más de dos millones de personas necesitan ayuda urgentemente. Los conflictos en el norte de Mozambique no son meramente religiosos, sino que también están determinados por aspectos socioeconómicos. Una gran parte de la población local no puede beneficiarse de la riqueza de recursos de la región, y numerosos jóvenes no tienen ninguna esperanza de prosperar. Eso hace que muchos colaboradores de ACN estén muy preocupados por la posibilidad de un estallido de la violencia en todo el norte del país, en el que el compo­ nente islámico está ganando cada vez más importancia. Y los temores no son infundados: a partir de las elecciones presidenciales del 9 de octubre, empañadas por acusaciones de manipulación, en varias regiones se produjeron protestas sangrientas que se cobraron más de 270 vidas hasta finales de año. Los disturbios también provocaron la devastación de edificios eclesiales. Conocemos las necesidades más urgentes de la Iglesia de Mozambique a través del contacto estrecho con nuestros colaboradores locales. En el año de referencia hemos financiado la evange­ lización y el trabajo pastoral de la Iglesia en todo el país. Esto incluye la formación de sacerdotes y religiosas, así como la donación de numerosos vehículos para que los obispos, sacerdotes y re­ ligiosas puedan visitar y atender periódicamente a las comunidades del interior del país y a las familias desplazadas. Además, pudimos ayudar a los sacerdotes con estipendios de misas y a las religiosas con subsidios para su sustento. Nuestra ayuda se centró especialmente en la diócesis de Pemba, un territorio muy afectado por el terrorismo y donde pudimos apoyar a la Iglesia ofreciendo medidas de ayuda inmediata, proyectos de atención espiritual y apoyo psico­ social para la población. También se financiaron programas radiofónicos religiosos, los cuales tienen una gran importancia para los fieles que residen en zonas del país de difícil acceso.

Una carta de Mozambique

En el año de referencia recibimos una carta del obispo Antonio Juliasse de la diócesis de Pemba. Su carta es para nosotros un testi­ monio fundamental que vuelve a poner de relieve lo importante que es nuestra ayuda, y que confirma que con nuestra misión seguimos por el buen camino: “La Iglesia continúa haciendo lo que está en su naturaleza, que es estar al lado

de las personas, ayudar a aque­ llos a quienes podemos ayudar, y transmitir la ayuda que recibimos. A nosotros en Cabo Delgado, quien nos ha ayudado en las horas más difíciles ha sido sobre todo ACN, una orga­ nización que siempre ha estado dispuesta a ayudarnos a salvar la vida de nuestros hermanos y hermanas”.

Un sacerdote de viaje hacia comunidades apartadas.

ACN Informe de actividades 2024 | 59 África – Mozambique |

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