Una monja de las Servidoras de los Enfermos (camilianas) ayuda a personas necesitadas en Puerto Príncipe.
Formación de seminaristas en el seminario sacerdotal de Notre Dame.
« La supervivencia de muchas parroquias sería muy difícil sin la ayuda de ACN » Arzobispo Max Leroy Mésidor, Puerto Príncipe
Un sacerdote celebrando una misa por nuestros benefactores.
Haití se hunde cada vez más en el caos. Amplias zonas del país están controladas por bandas fuertemente armadas. Los atracos, los secuestros, el tráfico de drogas y armas y los altercados durante manifestaciones están a la orden del día. Al mismo tiempo, la inflación, la escasez permanente de artículos y la mala infraestructura sanitaria dificultan la vida de los habitantes. Debido a todos estos problemas, muchos de ellos emigran a Centroamérica, a Estados Unidos y, sobre todo, a la vecina República Dominicana, país que ha construido incluso un muro fronterizo para frenar la inmigración. La Iglesia también padece los efectos del caos generalizado en el que está sumido el país. Muchas parroquias no se han librado de sufrir ataques violentos. Solo en el año de referencia se produjeron al menos 18 secuestros de religiosos. El obispo Pierre- André Dumas, vicepresidente de la Conferencia Episcopal nacional de Haití, resultó herido durante un ataque con explosivos.
Esperanza para las religiosas
ACN apoya en Haití a numerosas religiosas que ayudan a los más pobres entre los pobres en condiciones extremadamente difíciles. Se ocupan, por ejemplo, de niños con discapacidades físicas
o mentales, que a menudo son abandonados a causa de la pobreza. Pero también cuidan de los enfermos en sus viviendas, corriendo el riesgo de ser víctimas de un secuestro incluso en pleno día.
ACN Informe de actividades 2024 | 39 Latinoamérica – Haití |
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